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Del zoo al santuario: “En cautividad, los grandes simios han perdido la esencia como especie, su conexión con la naturaleza”

Publicada en 17/08/2022


Un gorila en el Loro Parque.SHUTTERSTOCK

Por ESTHER PINILLA J. @EstherPinillaJ1 (El Mundo)

La muerte del gorila Schorsch, de 50 años, en el Loro Parque de Tenerife reabre el debate sobre si es ético mantener a estas especies tan parecidas a los humanos en cautiverio

Los grandes simios –gorilas, chimpancés, bonobos y orangutanes– guardan un parecido genético a los humanos de más de un 95%, un porcentaje que asciende al 98% en el caso de los orangutanes. Es el argumento principal de las organizaciones conservacionistas que reclaman que estas especies dejen de vivir en cautividad en zoológicos.

Hace más de una década que luchan por sacar de estos recintos a los grandes simios y por que se reconozcan sus capacidades cognitivas, como han mostrado diversos estudios científicos. En 2008, el Congreso de los Diputados aprobó, en el seno de la Comisión de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca, una iniciativa que instaba al Gobierno a reconocer a los grandes simios derechos de los que hasta ese momento sólo gozaban los seres humanos, una propuesta del Proyecto Gran Simio que no se ha traducido de momento en medidas concretas para su conservación, según sostiene esta organización.

Tal y como explica a este diario Pedro Pozas, director ejecutivo de PGS España, el objetivo de esta ONG es “conceder a los grandes simios derechos básicos, como el derecho a la vida, a la libertad y a que no sean torturados ni maltratados física ni psicológicamente”.

La reciente muerte del gorila Schorsch, que tenía 50 años, en el Loro Parque de Tenerife, les ha llevado de nuevo a reclamar mayor protección para estas especies en cautividad y en peligro de extinción.

Loro Parque no respondió a la petición de información de este diario. En su página web, aseguran que siete gorilas machos conviven en una “gran exhibición de 3.500 metros cuadrados”.

PGS pide ahora a Loro Parque que no reemplace a Schorsch por otro gorila. “Como homínidos que somos compartimos un ancestro común, y ni a ellos ni a nosotros nos gustaría estar en cautividad”.

Su propuesta es erradicar la cautividad de estas especies en los zoos y trasladarlos a santuarios donde puedan no sólo entretenerse, sino también “interactuar subiendo a los árboles, buscando comida y haciendo sus nidos nocturnos, patrullando su territorio y en contacto permanente con su familia, con su cultura”, afirma el director de PGS.

“En cautividad se ha perdido la esencia como especie, su conexión con la naturaleza”, argumenta Pozas. La falta de libertad en los grandes simios “afecta a su salud física y mental como le puede afectar a un ser humano, dada la completa semejanza de nuestros organismos”, argumenta.

Un caso pionero en la protección de estos animales lo protagonizó Sandra, una orangutana de Buenos Aires (Argentina) que en 2015 se convirtió en el primer gran simiodeclarado judicialmente “persona no humana con sentimientos“.

A partir de ese momento, comenzó a aumentar la conciencia social por el bienestar de estos grandes simios y contribuyó a que muchas personas se plantearan por primera vez si realmente tienen sentimientos, como nosotros.

En este punto, estudios científicos han demostrado que el resto de especies de grandes mamíferos que se encuentran en este tipo de condiciones tanto en zoos como en acuarios también sufren. Pero el caso de los grandes simios es especialmente llamativo por su gran parecido a los seres humanos.

Ellos son capaces de aprender palabras con el lenguaje de signos, además de “inventar palabras cuando desconocen el significado, comprensión matemática, llorar ante la pérdida de un ser querido, la comprensión del futuro y del pasado…”, según enumera Pozas. “Cuando los vean como hermanos evolutivos habremos dado un gran paso a favor de sus derechos”, sostiene.

Según este activista, “la cautividad lleva a estas especies a desarrollar patologías, desde la autolesión y el aislamiento a estados de tensión continuada que les lleva a responder agresivamente ante situaciones que en la naturaleza ignorarían”.

Y de eso también es cada vez más consciente la sociedad. Según un informe de la Unión Europea sobre bienestar animal publicado este año, España e Italia son los países del continente en donde más se ha incrementado la sensibilidad por los animales.

La Dirección General de los derechos de los Animales, dependiente del Ministerio de Asuntos Sociales y Agenda 2030, tiene como objetivo la aprobación de una futura Ley de Grandes Simios.

“El que por primera vez exista una Dirección General de los Derechos de los Animales ya dice mucho del adelanto que España está intentando hacer por los animales y sus derechos”, señala Pozas. Según PGS, son pocos los datos acerca del número de grandes simios que permanecen en los zoos de España, aproximadamente 400.

Fuente/Artigo completohttps://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/medio-ambiente/2022/08/16/62f6359221efa0fe5e8b4570.html