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Guga Ynterian 1999-2018

Publicada en 28/05/2018


Guga (Proyecto GAP)

No pensé que algún día iba a escribir éstas líneas. Guga era mi octavo hijo. Todos los anteriores, primates humanos, él era el único no-humano, sin embargo, para mi no había diferencia, tal vez por su fragilidad, por los peligros que enfrentaba todos los días, en una sociedad brutal e injusta de humanos, es que requeria más de protección y cuidados.

Hace dos meses atrás, él vino casi arrastrándose al encuentro de la veterinaria Juliana Kihara y se entregó a una enfermedad que él no entendía y que destruia su cuerpo internamente. Posiblemente un tumor de páncreas minaba sus defensas y su fuerza, pero él era un luchador, nació en un Zoológico, fue vendido ilegalmente a los pocos días de nacido, arrancado del cuidado de su madre natural. Él nos encontró. Nunca habíamos convivido con un Chimpancé. Teníamos un Centro de Rescate en la localidad de Sorocaba, en el Estado de S. Paulo, con pequeños primates e aves.

Fuimos a buscarlo a la ciudad de Curitiba, a 400 km de S. Paulo, en un viaje alucianante por una carretera que siempre estaba en obras permanente y lo trajimos para nuestra casa en S. Paulo. En aquél momento viviamos en un apto., pero ya estábamos proyectando mudarnos para una casa, en la ciudad de Itu, a 90 km de S.Paulo. Contratamos una empleada para cuidar de él durante el día. Vania y yo teniamos dos hijos entrando en la adolescencia que también precisaban de cuidados.

Guga tenía tres meses cuando lo rescatamos. No teníamos idea de como era criar un primate no-humano, pero rápidamente nos forzó a cruzar esa falsa barrera erguida por la Primatologia y se convirtió en uno más, entre nosotros.

Nuestra pretensión era que Guga viviese con nosotros en la nueva casa, en un Barrio cerrado de Itu, era una locura total. Rapidamente percibimos que era un extraño en un nido y con muchos peligros a su alrededor. En ese día decidimos llevarlo para el Centro de Rescate en Sorocaba, y así nació el Santuario de Grandes Primates, que hoy acoge 50 Chimpancés y más otros 200 seres de otras especies, siendo una referencia mundial en el cuidado de Grandes Primates.

Cuando me enteré de la enfermedad fuí a su encuentro, el llegó casi arrastrándose y colocó su cabeza en mis piernas, como hacía cuando era bebé y no quería que yo me fuese y lo dejase sólo. Ahí caí en la real, Guga podría estar muriendose, algo que nunca imaginé posible. Aquél ser fuerte, activo, que era casi un humano en su presencia y actitudes, fuese fatalmente fulminado por una enfermedad banal y absurda. La Glucosa sanguínea pasava de los 800, un humano ya habría muerto.

La madre de él cuando llegó al Santuario, años atras, ya estaba herida de muerte, un cáncer, posiblemente una metástasis de un otro más profundo, se desarrollaba en su boca y en pocas semanas, de forma horrible, llevó su vida. Quizás Guga cargaba aquella genética terrible en su cuerpo.

Así comenzó la lucha contra el enemigo silencioso, que del interior profundo de su cuerpo poderoso, lo minaba y destruía. Él era un paciente ejemplar, confiaba en nosotros, en las veterinarias, en los tratadores. Lo aislamos y montamos un tratamiento intensivo; sin embargo, él ya iba perdiendo sus fuerzas, las infecciones surgían en regiones de su cuerpo, él luchaba como podía, nos ayudaba, tomaba todas las medicinas, se sometía a analisis constantes, dejaba extraer su sangre y de hacer todos los procedimientos necesarios.

Días atras me llamaron, él no conseguia más mover su pierna izquierda, era el princípio del fin. Ya no se movía, se arrastraba, las lágrimas secaron en nuestros ojos y continuaban brotando en nuestra mente. Era una Pesadilla que nunca imaginé tener que pasar. Él luchaba de toda las formas posibles, lo anestesiamos e investigamos su cuerpo a traves de imagenes. El Dr. Walton Nosé y sus auxilares vinieran de S. Paulo, para examinar su ojo derecho que tenía la pupila dilatada. La enfermedad todavía no habia afectado su retina y no precisaba de un tratamiento más específico. Notamos más tarde que, sangre comenzó a brotar de su intestino, él se limpiaba con un trapo. Ahí comenzamos a quedarnos con él 24 horas, para ayudarlo lo máximo posible. Toda su sangre se perdía, debilitándolo, sin nosotros poder hacer nada. Uno de sus testículo estaba infeccionado, formando un absceso y conseguimos contener la infección.

El Domingo pasado, en medio a la turbulencia que agita a topo el Brasil y que llegamos a quedarnos aislados, por una huelga de transportadores de combustibles, Guga apretó mi mano, mientras dormia junto a él y abandonó éste mundo, que ni nosotros más entendemos.

Guga, era el fundador del Santuario de Grandes Primates. Todos sabían que él luchaba contra la muerte. El movimiento poco usual para un Domingo alertó a todos sus compañeros que la lucha del lider estaba llegando a su fin. Un silencio se abatió sobre sus hermanos, que él había ayudado a salvar de una muerte segura, en manos de la disidia humana.

QUE EM PAZ DESCANSE, Grande GUGA! Nunca Te Olvidaremos!

Dr. Pedro A. Ynterian

Secretario General, Proyecto GAP Internacional

Imagenes recientes del chimpancé Guga en el Santuario de Grandes Primates de Sorocaba – SP