Curiosidades - Informaciones
Una visita al paraiso
SANTUARIO DE PARANA
Lentamente ella llega como se estuviese arrantrando desde el final del recinto. Anita y Vania la llaman, yo me quedo lejos. Katai no le agradan los hombres, vomita en ellos a distancia. Algo malo los hombres hicieron con ella ... Katai llega en la reja, Anita le da un regalo, ella extiende la mano para tocar a las dos. Ella da las espaldas para que Vania, que la conoce por primera vez, haga “grooming” en ella. Esta orangutan solitaria (su compañero murió en el zoológico) es cabeza dura. Milan gastó dinero y toneladas de acero para construir su recinto, de mas de 12 metros de altura, con un arbol del mismo tamaño dentro. Tiene un dormitorio con calefacción, sin embargo ella sólo lo usa, cuando hay una tormenta de rayos y truenos.
Los orangutanes son introspectivos, Ud nunca sabe lo que estan pensando, salvo que los conozcan muy bien. Katai regresa a su punto preferido en el recinto y se cubre, sólo dejando un area libre para mirar a su alrededor. Al lado de su recinto, para agitar el ambiente calmo de Katai, un grupo de monos araña salta de una rama a otra.
A 50 metros de allí, Caique me llama, este es uno de los chimpancés mas bien portados que conozco. El me extiende su brazo, a lo que correspondo de igual forma. Nunca Caique te va a halar. Llega Dinho, hoy convertido en un “diabliño”, perturba la conversación que tengo con Caique, que se separa para no tener que pelear con Dinho, ya casi adolescente. Lo conocí cuando era un bebe, cuando Milan lo sacó del extinto Circo Garcia, en el mismo instante que lo conoció. Dinho demora para se calmar, tira tierra, hierba, quiere que le den atención exclusiva a él.
A corta distancia, Luca, también fue rescatado por Milan del mismo Circo, cuando lo vió andando en dos pies entre los circenses, como si fuese parte de la familia humana. El es tranquilo, calmo, continua andando en dos pies, pero Dinho no lo deja acercarse.
En ese instante llega Johnny, gordo, agitado, el primer chimpancé de este Santuario, hermano de Guga y Luke, que están en Sorocaba, y de Tota, que llegó recientemente. Todos nacieron en Goiania, y por diversos caminos, después de ser arrancados de sus madres cuando eran bebes, llegaron a nuestros Santuarios. Johnny me conoce bien, con él converso mas tiempo, mientras que Dinho continua interferiendo en nuestra conversación.
Continuo mi visita y llego a Carol, la copia femenina de Lucas, linda, delgadita, casi humana, llora para que paremos mas tiempo y conversemos con ella. No quiere regalos, quiere cariño, contacto, sentimiento, que ella tiene para dar de sobra. Desde el otro lado de la calle, Andre, do grupo que Milan llama de los “Paulistas”, todos originarios del Circo Garcia, muestra su humanización creciente, con su andar bipedo y su saludo de muchacho.
Continuo andando y me encuentro, por el vidrio blindado, con Tota, ella me observa con curiosidad y sin agresividad. Aquella mirada ya la conozco, hago mi memoria funcionar y entiendo, estoy mirando a Guga y Luke, en la cara de ella. Es la hermana perdida, la unica hembra de tantos machos nacidos en el Zoológico de Goiania, hoy cerrado.
En la vuelta, encuentro una familia feliz: Lucy, Noelzinho y su padre adoptivo, Yuri, que después de ser retirado de trabajar para los humanos, en el absurdo “Globo de la Muerte”, encontró una familia a su espera, que él aceptó de inmediato.
Mientras que visito a los primates y a decenas de otros animales que el Instituto Anami hospeda en mas de 250.000 metros cuadrados en el municipio de San Jose dos Pinhais, Estado de Parana, Anita por un lado e Milan por otro, cumplen su rutina diaria de visitar todos los huespedes y llevarles siempre un obsequio, un regalo, en la forma de yogurts, batidos de frutas, sopas calientes o algun dulce.
Ambos construyeron un grupo empresarial poderoso en Parana – el Grupo Providencia – que fue recientemente vendido, a fin de dedicar sus vidas a lo que a ellos mas les agrada, junto con su familia y un grupo de funcionarios que los acompañan hace muchos años, que es cuidar de los 22 chimpancés y decenas de otros animales que fueron rescatados uno a uno de la insania humana.
Dr. Pedro A. Ynterian
Presidente, Proyecto GAP Internacional
Lentamente ella llega como se estuviese arrantrando desde el final del recinto. Anita y Vania la llaman, yo me quedo lejos. Katai no le agradan los hombres, vomita en ellos a distancia. Algo malo los hombres hicieron con ella ... Katai llega en la reja, Anita le da un regalo, ella extiende la mano para tocar a las dos. Ella da las espaldas para que Vania, que la conoce por primera vez, haga “grooming” en ella. Esta orangutan solitaria (su compañero murió en el zoológico) es cabeza dura. Milan gastó dinero y toneladas de acero para construir su recinto, de mas de 12 metros de altura, con un arbol del mismo tamaño dentro. Tiene un dormitorio con calefacción, sin embargo ella sólo lo usa, cuando hay una tormenta de rayos y truenos.
Los orangutanes son introspectivos, Ud nunca sabe lo que estan pensando, salvo que los conozcan muy bien. Katai regresa a su punto preferido en el recinto y se cubre, sólo dejando un area libre para mirar a su alrededor. Al lado de su recinto, para agitar el ambiente calmo de Katai, un grupo de monos araña salta de una rama a otra.
A 50 metros de allí, Caique me llama, este es uno de los chimpancés mas bien portados que conozco. El me extiende su brazo, a lo que correspondo de igual forma. Nunca Caique te va a halar. Llega Dinho, hoy convertido en un “diabliño”, perturba la conversación que tengo con Caique, que se separa para no tener que pelear con Dinho, ya casi adolescente. Lo conocí cuando era un bebe, cuando Milan lo sacó del extinto Circo Garcia, en el mismo instante que lo conoció. Dinho demora para se calmar, tira tierra, hierba, quiere que le den atención exclusiva a él.
A corta distancia, Luca, también fue rescatado por Milan del mismo Circo, cuando lo vió andando en dos pies entre los circenses, como si fuese parte de la familia humana. El es tranquilo, calmo, continua andando en dos pies, pero Dinho no lo deja acercarse.
En ese instante llega Johnny, gordo, agitado, el primer chimpancé de este Santuario, hermano de Guga y Luke, que están en Sorocaba, y de Tota, que llegó recientemente. Todos nacieron en Goiania, y por diversos caminos, después de ser arrancados de sus madres cuando eran bebes, llegaron a nuestros Santuarios. Johnny me conoce bien, con él converso mas tiempo, mientras que Dinho continua interferiendo en nuestra conversación.
Continuo mi visita y llego a Carol, la copia femenina de Lucas, linda, delgadita, casi humana, llora para que paremos mas tiempo y conversemos con ella. No quiere regalos, quiere cariño, contacto, sentimiento, que ella tiene para dar de sobra. Desde el otro lado de la calle, Andre, do grupo que Milan llama de los “Paulistas”, todos originarios del Circo Garcia, muestra su humanización creciente, con su andar bipedo y su saludo de muchacho.
Continuo andando y me encuentro, por el vidrio blindado, con Tota, ella me observa con curiosidad y sin agresividad. Aquella mirada ya la conozco, hago mi memoria funcionar y entiendo, estoy mirando a Guga y Luke, en la cara de ella. Es la hermana perdida, la unica hembra de tantos machos nacidos en el Zoológico de Goiania, hoy cerrado.
En la vuelta, encuentro una familia feliz: Lucy, Noelzinho y su padre adoptivo, Yuri, que después de ser retirado de trabajar para los humanos, en el absurdo “Globo de la Muerte”, encontró una familia a su espera, que él aceptó de inmediato.
Mientras que visito a los primates y a decenas de otros animales que el Instituto Anami hospeda en mas de 250.000 metros cuadrados en el municipio de San Jose dos Pinhais, Estado de Parana, Anita por un lado e Milan por otro, cumplen su rutina diaria de visitar todos los huespedes y llevarles siempre un obsequio, un regalo, en la forma de yogurts, batidos de frutas, sopas calientes o algun dulce.
Ambos construyeron un grupo empresarial poderoso en Parana – el Grupo Providencia – que fue recientemente vendido, a fin de dedicar sus vidas a lo que a ellos mas les agrada, junto con su familia y un grupo de funcionarios que los acompañan hace muchos años, que es cuidar de los 22 chimpancés y decenas de otros animales que fueron rescatados uno a uno de la insania humana.
Dr. Pedro A. Ynterian
Presidente, Proyecto GAP Internacional





