Curiosidades - Informaciones
Fosiles, eslabones perdidos y otras hipotesis
SANTUARIO DE SOROCABA
Cierta tarde estaba sentado con Jango haciendo grooming, en cuanto pensaba en un texto para escribir sobre el comportamiento de Sofia. Todo estaba fluyendo en mi cabeza, hasta el momento que miré los ojos de Jango (que tuvo sus testiculos y dientes arrancados en un circo). Al mirarlo, una sensación diferente me ocurrió. Fue extraño, pues por mas que los observamos y hablamos siempre de él, tal vez nunca había mirado tan profundo en sus ojos como en aquel dia.
Mas de lo que una mirada, Ud pasa a ver que no es solo un chimpancé, un gran primata. Al mirar en sus ojos, vemos mas hondo. Es algo, de cierto modo, espantoso, perturbador, enigmatico. Quién ama los animales puede comprender lo que quiero decir, al final, quien no queda sorprendido con el cariño y la atención de los perros y gatos, por ejemploω Pero crean, con los chimpancés eso va mucho mas lejos. Al contemplar sus ojos hacemos contacto con nuestras raices mas intimas. No me atrevo a profundizar en ese asunto para no convertir este texto en “filosófico y teórico” exageradamente. Por otro lado, me puedo atrever a decir que los chimpancés serían los verdaderos eslabones perdidos de la humanidad. Los mismos eslabones que han sido duramente criticados por los escepticos que pregonan su no existencia/ descubierta. Por qué no encararlos como talesω
La paleontologia y sus ramificaciones de estudios tienen a ver con hipotesis, con pedazos y resquicios de fosiles que son moldeados “ad libitum” con el fin de confortar y explicar algunos vacios en la historia evolutiva. Mas quién puede afirmar que realmente son hechosω Hasta qué punto un esqueleto montado a partir de un solo diente es realmente confiableω Así como la teoria de la evolución, tales ideas son hipotesis, y no necesariamente son hechos reales.
Mire a un chimpancé, estudielo y observelo atentamente en sus movimientos, su manera de pensar y actuar. Tengo certeza que verán mas que un ser peludo. Observelo atentamente y en muchos actos encontrarán sus propios actos. La genética ya ha comprobado esto, mas mismo aquellos que insisten en negar tal semejanza molecular de nuestros DNAs, no tienen como negar que nosotros todos somos primatas. Darwin, perseguido por la iglesia y las religiones, ya admitía que nuestros abuelos son el diablo bajo la forma de un babuino. Hoy, en plena democratización de las ideas y del pensamiento libre, podemos decir que nuestro passado está presente bajo la forma de un chimpancé.
Viviendo todo eso, convido a Ud., amigo lector, a mirar en eses ojos. Y así pasará a entender que no es por gusto que consideramos los chimpancés como personas, y entenderá por qué defendemos los derechos basicos a la vida, a la libertad y a la no tortura también para esos primatas.
MSc. Luiz Fernando Leal Padulla
Biologo
Cierta tarde estaba sentado con Jango haciendo grooming, en cuanto pensaba en un texto para escribir sobre el comportamiento de Sofia. Todo estaba fluyendo en mi cabeza, hasta el momento que miré los ojos de Jango (que tuvo sus testiculos y dientes arrancados en un circo). Al mirarlo, una sensación diferente me ocurrió. Fue extraño, pues por mas que los observamos y hablamos siempre de él, tal vez nunca había mirado tan profundo en sus ojos como en aquel dia.
Mas de lo que una mirada, Ud pasa a ver que no es solo un chimpancé, un gran primata. Al mirar en sus ojos, vemos mas hondo. Es algo, de cierto modo, espantoso, perturbador, enigmatico. Quién ama los animales puede comprender lo que quiero decir, al final, quien no queda sorprendido con el cariño y la atención de los perros y gatos, por ejemploω Pero crean, con los chimpancés eso va mucho mas lejos. Al contemplar sus ojos hacemos contacto con nuestras raices mas intimas. No me atrevo a profundizar en ese asunto para no convertir este texto en “filosófico y teórico” exageradamente. Por otro lado, me puedo atrever a decir que los chimpancés serían los verdaderos eslabones perdidos de la humanidad. Los mismos eslabones que han sido duramente criticados por los escepticos que pregonan su no existencia/ descubierta. Por qué no encararlos como talesω
La paleontologia y sus ramificaciones de estudios tienen a ver con hipotesis, con pedazos y resquicios de fosiles que son moldeados “ad libitum” con el fin de confortar y explicar algunos vacios en la historia evolutiva. Mas quién puede afirmar que realmente son hechosω Hasta qué punto un esqueleto montado a partir de un solo diente es realmente confiableω Así como la teoria de la evolución, tales ideas son hipotesis, y no necesariamente son hechos reales.
Mire a un chimpancé, estudielo y observelo atentamente en sus movimientos, su manera de pensar y actuar. Tengo certeza que verán mas que un ser peludo. Observelo atentamente y en muchos actos encontrarán sus propios actos. La genética ya ha comprobado esto, mas mismo aquellos que insisten en negar tal semejanza molecular de nuestros DNAs, no tienen como negar que nosotros todos somos primatas. Darwin, perseguido por la iglesia y las religiones, ya admitía que nuestros abuelos son el diablo bajo la forma de un babuino. Hoy, en plena democratización de las ideas y del pensamiento libre, podemos decir que nuestro passado está presente bajo la forma de un chimpancé.
Viviendo todo eso, convido a Ud., amigo lector, a mirar en eses ojos. Y así pasará a entender que no es por gusto que consideramos los chimpancés como personas, y entenderá por qué defendemos los derechos basicos a la vida, a la libertad y a la no tortura también para esos primatas.
MSc. Luiz Fernando Leal Padulla
Biologo





